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 Sexismo en los Cómics, por Alan Moore 3 (de 3)

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MensajeTema: Sexismo en los Cómics, por Alan Moore 3 (de 3)   Sáb Ago 24, 2013 12:12 pm

SEXISMO EN LOS COMICS, por Alan Moore 3 (de 3)



Ensayo en tres partes aparecido en The Daredevils 4 a 6 (Marvel UK, 1982). Escrito por Alan Moore. (Traducido por Frog2000)

Sexismo en los Cómics, parte 3 de 3. Parte unoparte dos.

Chicas Invisibles y Señoras Fantasma: ¿Hasta dónde hemos llegado? (Invisible Girls and Phantom Ladies: How far have we come?)

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A pesar de mi reputación como portador de sonrisas y buenas noticias, se me ocurrió que las dos primeras entregas de esta mirada al papel que desempeñan las mujeres en los cómics, era tan jovial y optimista como las últimas elecciones generales. Así que con el fin de acabar de buena forma, esta vez echaría un vistazo a algo un poco más positivo: a saber, el incremento de mujeres que trabajan en el medio y el efecto que pueden llegan a provocar debido a cómo tratan ellas mismas a la figura de la mujer.

Cualquiera que esté familiarizado con los últimos quince o veinte años de historia del medio, se habrá dado cuenta de que hasta hace poco tiempo, prácticamente no había mujeres trabajando en los cómics como guionistas o dibujantes. Con la excepción del excelente, peculiar y muy personal trabajo de Marie Severin en el Dr. Extraño y Namor, muchas mujeres estaban relegadas a trabajos como coloristas o rotuladoras.




Realmente ambas profesiones son muy honestas, y requieren una gran habilidad para ser ejecutadas de forma apropiada. Como ejemplo, podríamos citar el magnífico trabajo que Glynis Wein hizo en X-Men. 

Como decía antes, tanto la rotulación como el coloreado son trabajos espinosos y muy intrincados y, de hecho, hay muchas mujeres que los realizan de forma sobresaliente. Pero ese no es el tema. El tema es que todo esto empieza a oler un poco como si ese fuese “el sitio para la mujer”. Como si se tuviese el concepto de que las mujeres están capacitadas de forma natural para trabajos “bonitos” como el coloreado o la rotulación de fantasía.

Es la misma argumentación que podemos encontrar respecto a que las mujeres estén más capacitadas “de forma natural” para labores como planchar, quitar el polvo o cocinar, concepto que ha sido hecho pedazos debido a los acontecimientos de los últimos diez años, por lo que también podemos observar que, gradualmente, las mujeres han podido acceder a posiciones de mayor “responsabilidad” dentro del campo de los cómics. Pero ha sido a través de un proceso lento y doloroso.

Mientras que conozco a varias mujeres que trabajan como editoras dentro del negocio, y al menos una mujer que trabaja como guionista, todavía no conozco a ninguna dibujante trabajando completamente en el campo del cómic mainstream. Por lo que me preguntó, ¿por qué está la situación así?

Supongo que la respuesta más obvia podría ser que ninguna de esas damas tan propensas a marearse es capaz de dibujar, a pesar de que un rápido vistazo a la mayoría de las actuales obras de arte hechas por mujeres fuera del cómic mainstream, expone de forma definitiva que ese no el caso. Más adelante, a lo largo del artículo, hablaré sobre dichas mujeres, pero por el momento quiero seguir con el hilo de lo que ocurre en el cómic mainstream, empezando con las mujeres que trabajan como editoras.




Hemos visto emerger a muchas durante los últimos años, y generalmente, son bastante buenas en su trabajo. Por ejemplo, Louise Jones está produciendo en la actualidad algunos de los cómics más populares de los que Marvel saca a la venta, como X-Men y Ka-Zar. En cuanto a DC, Laurie Sutton realiza un hermoso trabajo con la edición de La Legión de Super-Héroes de Levitz y Giffen. Bajo mi punto de vista, el cómic de entretenimiento más importante que DC edita actualmente. Según ella misma, la Señora Sutton comentó que su trabajo es minimalista y que, básicamente, deja hacer lo que les da la gana a Levitz y a Giffen. Pienso que eso es un poco auto-despreciativo, ya que el hecho de que un editor sepa cuándo no debe interferir, no significa que él o ella no haga su trabajo de una forma apropiada. Al contrario. Todo se incluye en el producto final, y un editor debe saber juzgarlo y bajo esa premisa, Laurie Sutton está haciéndolo con acierto. Ella, Louise Jones y la jefa de DC, Jeanette Kahn, están procediendo igual que como lo haría un hombre en su misma posición, y en algunos casos incluso mejor. Aún así, eso es todo lo que hacen.

Desde donde estoy, no creo que el hecho de que haya mujeres al timón de las editoriales marque alguna diferencia respecto al material orientado básicamente al mercado masculino que llena en general sus páginas, y quizá sería algo ingenuo por mi parte esperar que lo hiciese. 

Después de todo, las mujeres nombradas antes, aún trabajan dentro de un mundo en el que predomina lo masculino, y todas ellas dependen presumiblemente de un hombre que se encuentra en un cargo superior. 
Incluso le ocurre a Jeanette Kahn, que mientras esté en la cima del árbol durante el tiempo que exista DC, seguirá teniendo encima el gigantesco peso de Warner Communications.

Si volvemos de nuevo a Marvel, deduje de forma reveladora que la Compañía Padre otorga una mayor libertad al Editor Jefe, y concretamente el Editor Jefe es Jim Shooter, y Jim Shooter es un hombre. Posiblemente, incluso tenga a dos hombres apoyados sobre sus hombros. Lo que intento decir con mi propio y cariñosamente patoso estilo es que en el campo de los cómics, las mujeres, incluso las editoras y jefas, probablemente no tengan muchas oportunidades de hacerse notar, de incluir una actitud femenina en los cómics. Creo que habría que hacer que se convulsionasen masivamente algunas estructuras para poder lograrlo, y creo que dicha convulsión llegará desde abajo, desde los lectores y desde la gente que trabaja realmente debatiendo la capacidad creativa que tienen los comic-books.




Por ejemplo, si una guionista fuese capaz de progresar de forma sutil, ahondando en ese tema, y dichos progresos estuviesen acompañados de un incremento de las ventas, quizá debido a que más chicas y mujeres comprarían el cómic, entonces podríamos ver si, quizá, los responsables al mando lo tendrían en consideración. Pero hasta que ocurra no voy a contener la respiración.

Por una parte no tenemos el suficiente número de mujeres guionistas. Tenemos a Tamsyn O´Flynn, que escribió un material por encima de lo normal en Lois Lane. Luego está Laurie Sutton, que antes de que la cambiasen para trabajar en labores editoriales estuvo produciendo algún material fantástico y legible en la colección de corta vida de DC, Adam Strange, y también tenemos a Mary Jo Duffy, probablemente la mejor escritora de las tres. 

Para aquellos que no lo sepáis, la Señora Duffy ha estado ocupada hasta hace poco escribiendo los guiones de la colección de Marvel “Power Man and Iron Fist”, y fue responsable de algunos de los pocos números del título que encontré remotamente interesantes. Sus guiones tenían intriga, sus personajes estaban delineados finamente y por encima de todo, en su escritura se percibe humor y claridad, que es como una bocanada de aire fresco después del torrente de escritores que parece que intentaban retratar a Power Man como un comic-book de Serie B con personaje de color. Lo que significa: que era estúpido, con lenguaje de “negrata” y socialmente depravado. 

Para mí, lo mejor de su labor como escritora de guiones fue que, aunque Luke Cage sea uno de los personajes masculinos más agresivos de Marvel, con su forma de hacer las cosas la escritora nos hizo partícipes de una diversión amable que le daba en los morros a dicha actitud. Claro, no fue nada que agitase el Mundo, pero sí que fue un paso en la dirección correcta. Te habrás dado cuenta de que hablo en pasado. Recientemente, Mary Jo Duffy se ha dado por vencida o ha sido apartada de la serie a favor de Denny O´Neil. No tengo ni idea del motivo, pero creo que va en detrimento de las mujeres guionistas, ¿no es así?

Así que ¿qué nos deja eso? Bueno, más bien un verdadero montón de gente, en cuanto demos un paso fuera del mundo del cómic mainstream y echemos un vistazo a otras cosas que se están haciendo. 

El campo del cómic “alternativo” lleva, de una forma u otra, hinchándose desde hace muchos años, pero para cumplir el objetivo de lo que estamos debatiendo, asumiremos que en realidad empezó a funcionar a la par que el movimiento de cómic underground de los años sesenta.




Aún así, en esa primera época del cómic underground, aunque la escena era radicalmente diferente a lo que hacían las grandes empresas, seguía siendo terreno dominado casi por completo por los hombres. Y el producto a la venta lo demostraba.
Dejando a un lado cualquiera que fuesen sus otros méritos, dudo que nadie viese como un gran apoyo al feminismo cualquiera de los panoramas de abuso y desmembramiento de mujeres que ofrecía S. Clay Wilson. En cambio, alrededor de los primeros setenta, la situación empezó a cambiar. 

Primero se incrementó el número de mujeres convertidas en guionistas y dibujantes que producían sus propios cómics underground. Mujeres como Trina Robbins, Shary Flenniken y la hija de Harvey Kurtzman, Meredith Kurtzman. Aparecieron cómics producidos por completo por mujeres, tan diferentes unos de otros que teníamos los muy políticos Wimmen´s Comics hasta los más amplios temáticamente Wet Satin y Twisted Sisters.

Aunque mirados en retrospectiva fuesen precarios, dichos esfuerzos abrieron un montón de puertas y en la actualidad parece haber más mujeres que hombres trabajando en el cómic underground. 








Tenemos a Melinda Gebbie, que usa su muy delicada técnica de puntillismo para describir algunas de las más desconcertantes y violentas visiones psico-sexuales, y que probablemente no tengan comparación con ninguna otra cosa. Está Diane Noomin, que a través de su personaje protagonista, la neurótica de mal gusto Di Di Glitz, exploró el yermo de los suburbios americanos y los bares de soltería con un devastador efecto cómico.






También tenemos el surrealismo ensoñador de Mary K. Brown, la punzante observación urbana de Mimi Pond y, en mi opinión, la mejor del lote, la entrega de “slapstick” y auto-desprecio que sirve en sus cómics Aline Kominsky.
Aline Kominsky es la esposa de la leyenda de los “funnybooks” Robert Crumb, aunque tiene un estilo diferente al acabado refinado que consigue Crumb y retuerce el dibujo de una forma que es difícil de concebir.
El material de Kominsky es increíblemente turbio y de aspecto muy crudo, pero de alguna forma, consigue expresar algo que se perdería si estuviese hecho por alguien con el dibujo más pulido. 

Su retrato de los personajes y situaciones es tan salvaje como agudo, y parece que deje reservadas todas sus observaciones más crueles para ella misma. Se retrata como un dirigible de nariz ganchuda que sufre de acné, y se deleita exagerando todos los lados negativos de su personaje, hasta conseguir el retrato de una mujer judía vulgar, agresiva y bocazas llamada “The Bunch”.




No te cruzarás con mucha gente que esté preparada para mostrarse de forma tan pródigamente honesta consigo misma, y cuando alguien lo hace es toda una maravilla, créeme. Estoy seguro de que parte del atractivo que tiene su obra es debido a que funciona como desahogo en el más amplio sentido de la palabra, ya que no orienta su mirada desagradable y satírica contra el lector.

Pero por supuesto, como muchas de las mujeres citadas antes, existe la misma oportunidad de ver su trabajo en el cómic mainstream de que yo gane el concurso de Miss Mundo el próximo año.

La presencia de mujeres es menor en el caso de la segunda categoría de publicación alternativa, etiquetada como “ground-level” cómics. Los cómics “Ground-Level” están lo suficientemente carentes de sexo como para poder aparecer sin sufrir censura alguna en los puntos de venta, y también para poder recoger los beneficios de no tener que responder a ninguna autoridad mayor. Se acuñó el término con la emergente, pero difunta en la actualidad, línea de cómics de Star Reach, de Mike Friedrich, que además de ofrecer un espacio abundante a dibujantes de cómic establecidos como Barry Smith y P. Craig Russell, también hacía un hueco a recién llegadas como la excelente Lee Marrs.




Marrs es el talento responsable de la serie semi-autobiográfica “Pudge, Girl Blimp” que solía publicar Star Reach, además de aventurarse por otros pasajes más serios.
Este último material es, bajo mi punto de vista, muy interesante, ya que demuestra cómo es posible conseguir una historia excitante sin tener que recurrir a esas populares obsesiones masculinas de poder y violencia sin sentido que suelen condimentar los guiones.

Otra mujer en la misma categoría, una que ha también ha salido gracias a la escena de los cómics a la que llamamos “ground level” es Wendy Pini. Junto a su marido Richard, Wendy realizó el excelente cómic Elfquest, que ya ha llegado a los treinta episodios, y probablemente tenga una de las narraciones gráficas más seguras de sí mismas que se puede encontrar entre la gente que produce su propia obra. Podría redactar fácilmente un artículo entero dedicado a Wendy Pini, así como a la mayoría de las otras artistas nombradas. Basta con decir que merece la pena echar un vistazo a un material tan vivaz y entretenido por derecho propio, y además también podremos mirar con optimismo su influencia en el mainstream en un futuro no muy lejano.




Tanto Pini como Marrs han publicado en feudos dominados casi por completo por hombres como la revista Epic, y parece que se desprecie el hecho de que, por lo general, la forma de aprovechar el dibujo que tienen las mujeres es enormemente diferente de la que podemos esperarnos del habitual riesgo estándar de los hombres. Deberíamos tener la oportunidad de poder ver a las mujeres infiltrándose gradualmente en el negocio del comic-book, con la esperanza de que lo enriqueciesen durante el proceso. Pero te estarás dando cuenta de que muchas de las personas mencionadas son Americanas, así que ¿cuál es la situación de la mujer en este lado del panorama? Bueno, si comparamos el tamaño de Inglaterra con el de América hay considerablemente menos mujeres trabajando en el medio, pero por lo menos lo que falta en cantidad se compensa en igualdad.




Un buen ejemplo sería Fanny Tribble, que creo que la primera vez que publicó fue en las recopilaciones de Sour Cream antes de obtener sus propias series, “Heavy Periods” y “Fanny Trouble”, publicadas ambas por la editorial feminista Sheba Books. Como muchas de las mujeres que ya he tratado antes, en sus historietas se pone más énfasis en la honestidad y la franqueza que en la preocupación por un entintado detallado y un dibujo de anatomía perfecta.
Personalmente, me gusta mucho el material de Tribble, porque claramente, parece sentirse lo suficientemente cómoda como para bromear con los aspectos más ridículos del feminismo, y al mismo tiempo tiene la capacidad de reírse de sí misma y de la gente que la rodea.




Y luego tenemos a Posy Simmonds, cuyo trabajo aparece de forma regular en The Guardian. De nuevo, su forma de acercarse a los personajes es perfecta y absorbente, especialmente en el retrato que realiza de la confusa mente del ama de casa de clase media bohemia, Wendy Weber.
Es una de esas historias en las que se satiriza de forma implacable a su propia audiencia, haciéndolo tan bien que cualquiera que lo lea, incluyendo a las Wendy Webers reales que tendrá entre su público lector, se quedará convencido de se está riendo de alguna otra persona.

Por supuesto, supongo que la última palabra en este artículo debería tenerla la “Mujer del Cómic” que está al frente de la redacción de esta revista: la brutal, dura y dominante Señora Bernie Jaye, que acaba de estar conmigo en el estudio. 

Bernie, como editora, ¿hay algo que puedas hacer al respecto sobre el trato que se le da a la mujer en los cómics? En particular, como editora de algo como La Espada Salvaje de Conan.

“Bueno, respecto a Conan todo es reimpresión de material, así que es muy poco lo que se puede hacer para cambiarlo. Donde más puedo hacer sentir mi presencia es a la hora de producir revistas con nuevo material, ya que hasta cierto punto, puedo elegir quién trabajará en ellas, y no necesito incluir a nadie que yo crea que puede tener un enfoque sexista.”

Es justo. Pero teniendo en cuenta lo que comentaba antes, ¿realmente crees que una sola mujer tendrá la oportunidad de hacer algún cambio importante en un feudo dominado por lo masculino? ¿Eres optimista respecto al futuro de las mujeres en los cómics?

“No mucho. No en un futuro inmediato. Verás, todo está relacionado por completo con las estructuras sociales, así que es un proceso lento, según éstas cambien con el tiempo. Por un lado, las mujeres, como parte de la Sociedad, están tan atrapadas en el sexismo como cualquiera. La diferencia es que debido a que las mujeres están oprimidas por dicho sexismo, querrán cambiar la situación más enérgicamente.

En un momento dado, las mujeres sabrán lo que quieren y cómo poder obtenerlo. Creo que ese es el enfoque que necesitamos explorar... la brecha entre lo que quieren las mujeres y lo que están consiguiendo. Es una especie de “diferencia poco satisfactoria” y sobre todo es una de las cuestiones donde concentrarse con más energía, porque si no será desesperanzador.”




Y creo que con esta vaga nota sombría, deberíamos acabar el artículo. Tres entregas de remordimiento culpable auto-consciente de macho liberal son suficientes para cualquiera, ¿verdad?

Si realmente alguien de por ahí fuera ha conseguido sortear toda esta verborrea y llegado a meta con sus canicas intactas, agradecería mucho que me dijese lo que tiene que decir tanto a favor como en contra. 

¿Supone esto un problema real o lo he exagerado todo? ¿Alguien tiene la necesidad de hacer algo, y si es así, cómo lo llevaría a cabo? Escríbeme para saberlo.

Redacta seis páginas explicando exactamente por qué soy la bolsa de basura más aburrida y arrogante que jamás haya pisado la Tierra si crees que debes hacerlo, pero escribe. Después de todo, tú eres el lector. Tú pagas mi salario. Y con la fuerza que me da creer que no estoy sólo, dime qué tipo de postura te está haciendo tragar la industria de cómic. Espero poder llegar a escucharte.
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Fuente: http://frog2000.blogspot.com/2011/02/sexismo-en-los-comics-por-alan-moore-3.html
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MensajeTema: Re: Sexismo en los Cómics, por Alan Moore 3 (de 3)   Sáb Ago 24, 2013 2:02 pm

y bueno, tras leer esto no olvidemos:

1. Pose culo, tetas, espina rota



Los fans pidieron el cambio de esta carta, como veis, antes era eso

2. Personajes masculinos con poses femeninas, feminizados de manera "maligna" son femeninos porque son traidores, astutos, engañan a primera vista y claro, les dan apariencia también femenina



Por supuesto que toma la postura típica femenina

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Ragnarok843

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MensajeTema: Re: Sexismo en los Cómics, por Alan Moore 3 (de 3)   Dom Sep 22, 2013 9:22 am

pues de todas maneras yo solo leo comics con mujeres protagonistas que logren hacer que me preocupe por ellas, que me interese como van a superar todos los obstaculos que aparecen en su aventura/vida. Yo creo que hay autores que tienen eso en cuenta, y otros que simplemente no, recuerden que muchas buenas etapas de Wonder Woman fueron escritas por hombres.
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MensajeTema: Re: Sexismo en los Cómics, por Alan Moore 3 (de 3)   Lun Sep 23, 2013 9:02 am

Sí. Han habido buenas etapas de Wonder Woman escritas por hombres, pero como dice Moore las mujeres en los comics sólo las muestran desde una perspectiva plana y fetichista. Al parecer se prefiere mostrar el perfil sobresexualizado de la mujer que su perfil sicológico. Los comics han progresado mucho en los últimos años. Pero creo que esa tendencia no ha desaparecido completamente ya que los comics prefieren venderselos al público masculino, mientras que el femenino es tratado como un grupo de vegetarianos en una carnicería.
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